Ya no es sangre lo que recorre mis venas, secados mis ojos y lagrimas en el corazón. Tu partida el cielo lloró y yo quedé mojado y solo. Los minutos se volvieron horas y las horas eternidad. La eternidad efímera y en polvo mis sueños. Lloro tu recuerdo, recuerdo el sufrimiento, sufrimiento que juntos conseguimos aliviar.
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