Yo te entiendo cómo nadie, he compartido cada lágrima de tristeza, cada sonrisa de alegría. En mi plasmaste todo y al final acabé en nada, una bola de papel olvidada. Me contaste lo que nadie más sabia, viaje en tus bolsillo con mil tachones y mil vueltas a leer. Cuando al final pensábamos que había llegado el momento, decidiste no publicarme. A mi, que tanto habíamos pasado juntos, que tanto habíamos vivido y tantas horas habíamos gastado. Pero al fin y al cabo, supongo que me guardas para ti.
PD. Querido lector, esta publicación esta muy floja, pero ¿qué esperabas? al fin y al cabo... ¡es un borrador!
No hay comentarios:
Publicar un comentario